Un grano de arena

Entrega tu corazón.

La lucha fue encarnizada, ambos bandos se odiaban desde hace eones y eran despiadados matándose unos a otros. Al final todos acabaron muertos. Desde lejos, en la cima de una solitaria montaña, contemplaba la escena un anciano de larga barba blanca. Era igual de viejo que aquella solitaria montaña, ya que fue él quien la creó grano a grano, piedra a piedra. El anciano, imperturbable encima de la rama de un sauce contemplaba la crueldad del mundo, el odio, la muerte, la injusticia, pero él se mantenía en calma como las aguas del estanque en el que meditaba. 


La historia había sido dura con el anciano ya que, cuando era joven, tuvo que pasar por numerosas desdichas, la vida y el mundo le golpearon incansablemente haciéndole mellar su fortaleza en innumerables ocasiones. Un día, la desesperación logró hacer brecha en su corazón y casi estuvo a punto de rendirse, pero no fue así. Una luz descendió de entre las nubes e iluminó su rostro, el miró hacia arriba sorprendido y se dejó bañar por esa luz, esa luz hizo que brotara una determinación antes desconocida para él. 


Con una nueva armadura de indestructible diamante cubriendo su corazón, ahora ardiendo como una llama imperecedera, se dedicó a recoger granos de arena y empezó a amontonarlos en una árida llanura. Cada día amontonaba un grano de arena en el mismo montículo, y ese montículo empezó a crecer y a convertirse en una colina. No paró un solo día de su vida, nadando contracorriente, enfrentándose a inesperadas dificultades y cada día añadía un grano de arena a su colina. Entrego cada latido de su ardiente corazón a esa tarea, sin importar hacia donde le llevaba.


Al final el tiempo hizo que esa colina se convirtiera en una montaña y en esa montaña brotó la vida, brotaron ríos, lagos y arboles. el hombre ya anciano miró a su alrededor, y su corazón, el cual había forjado con sus llamas ese milagro, se calmó, la paz y la serenidad inundó su cuerpo, estaba en la cima de la montaña que el mismo había creado, sin buscarlo, con la fuerza de su determinación.


Pasadas las guerras y concluido su camino, el anciano transcendió hacía el cielo dejando de si una lluvia de pétalos de sakura, que inundó el mundo y dejando su mensaje tras de si: 

"No desesperes. Encuentra en tu corazón la determinación para aportar un granito de arena cada día. Cuando entregues tu corazón a esa noble tarea, el fuego que arde en tu interior se convertirá en una llama indomable, y su resplandor te dará la voluntad para conquistar lo imposible y desafiar los límites del destino."




Lamento de un valiente.

Lamento de un valiente.

La miro y pienso, que ser más bello. Bello como el florecer del jazmín por la mañana, bello como el amanecer en el cielo nocturno, bello como las aguas cristalinas azul turquesa en un día de verano, bello como los bastos campos de trigo dorado ondeando con la brisa, bello como esa majestuosa yegua de crin blanca y dorada corriendo por el prado. 

A la sombra de su castillo, pensativo, pienso en ella, pienso en todas las cartas amontonadas en mi mesilla, cartas escritas pero no mandadas. ¿Por qué dudo? ¿Por qué no me atrevo a mandarlas?. Soy como un mero espectador que no se atreve a alterar el orden de las cosas, a generar caos, a romper la calma, como si pensara que no soy digno de alterar los elementos, de crear algo lo suficientemente bueno que dejar en este mundo, de ser la gota que genere la onda que se expanda por un basto océano hasta convertirse en un tsunami.

El tiempo pasa y mis bocetos cogen polvo en la estantería, bocetos de grandes obras que yo mismo desprecio, y sigo pasando, Luna tras Luna, páginas en blanco de historias jamás escritas en un libro, con cada vez menos hojas hasta su final.



Paso o destino.

Paso o destino.

Sólo a un paso para llegar al final, sólo a un paso para estar junto a ti. Si miro hacia atrás veo huellas, huellas de otros pasos, pasos que de no haber sido, yo no estaría a un solo paso de besar tus labios.

Pensé muchas veces en nosotros, en estar junto a ti, en pasar mis días contigo entre mis brazos, en la de veces que te diría que te quiero, en las risas, los llantos y alegrías, formar una familia y un futuro juntos. Pensé en el destino, pero los pasos para llegar no eran claros, yo intentaba andar pero no sabía si lo hacia delante, hacía atrás, parecía que estaba yendo en círculos y en más de una ocasión me sentí perdido, alicaído y a punto de rendirme.

Un día me paré y comprendí entonces que no estaba en el mismo lugar en el que estaba eones atrás, comprendí que había trazado un camino, un camino que, aunque no me llevará al destino, si que me había hecho dar pasos, muchos de los cuales me hicieron mejor, otros fallidos me hicieron aprender. Me había dado cuenta de por donde estaba yendo, por El Camino hacia un destino, y no, hacia el destino por un camino. Al fin lo vislumbre.

Delante mío no estaba el destino; solo el espacio donde dar el siguiente paso e ir creando el camino, cada uno de mis pasos me hacían avanzar, no se a donde, lo que si sé, y estaba ciegamente seguro de ello, que me llevaría hacia un destino, y de repente, estábamos cogidos de la mano, andando juntos, creando camino.




Mira hacia delante si, pero no olvides que son tus pies moviéndose en cada instante del presente los que te hacen avanzar, y aunque no sepas a donde, a algún destino llegarás.


Thanks for the inspiration!

Recuerdos del Caralibro

Recuerdo del 11 del 12 del 13.


Autorreflexión nocturna sin venir a cuento N.º 1

A veces una lagrima recorre mi mejilla sin yo haberla llamado, fluye hasta llegar a la comisura de mi boca donde acaba su camino, no entiendo la razón por la que pasa ya que no siento tristeza, es extraño.

Puede que la conexión entre yo y las personas que me importan sea tan fuerte que empatice con ellas en grandes distancias, que sienta lo que ellos sienten, incluso su profunda tristeza, es extraño.

Quizás una parte de mi encerrada entre grandes muros de acero consigue emitir una grito de auxilio transformado en un impulso que hace que brote una sola lagrima, solo una única lagrima, es extraño.

Inconscientemente, siento tristeza, y ahora que me doy cuenta lo hago a nivel consciente, no me gusta, no quiero sentir tristeza, cómo no sentir tristeza, mi respuesta es no sentir, ya no siento tristeza, ya no siento nada.

Estoy tranquilo tumbado en mi cama, sintiendo esa lagrima recorrer mi mejilla. Para mi ya no es extraño.

Gonzalo


Para que no caiga en el olvido...

Inocencia inmaculada.

 A ese niño le diría que lo siento, siento no haber podido estar ahí, siento no haberte podido dar la mano en la playa, siento no haberte podido llevar a pescar, siento no haberte podido enseñar a luchar, siento no haberte podido ayudar con las chicas, siento no haberte podido proteger cuando lo necesitabas, siento no haberte podido dar la confianza que no tenías, siento no haberte podido ayudar a gestionar tus miedos, siento no haberte podido enseñar a ser valiente, siento no haberte podido abrazar cuando te sentías solo, siento no haber podido jugar contigo con tus juguetes, siento no haber podido llenar el vacío que dejó él.

Pero no las tenía todo conmigo, yo tampoco tenía confianza para darte, tampoco tenía valor para protegerte o enseñarte a luchar, tampoco tenía suerte con las chicas, tampoco había superado nuestros miedos, tampoco podía jugar contigo, tampoco se pescar y también me sentía vacío.

Pero ahora sé que si que estoy contigo, seré valiente, seré confiado, seré fuerte, seré divertido y sobre todo te daré los abrazos que necesites cada vez que te sientas solo, porque ahora sé que nos tenemos el uno al otro, siempre nos hemos tenido, ahora no tienes que preocuparte porque yo me encargaré del resto, tu descansa, vive feliz, yo me encargo de todo, ya puedes irte mi niño, a tu mundo de infancia e inocencia, ya no cargarás más con esa mochila, porque yo que soy tu, valgo con todo, y cada vez pesa menos.

 



Al Amanecer de mis días

El dolor viene y luego se va, pero el saber todo lo que pudo ser y no fue, eso permanece, carcomiéndote por dentro haciéndote sangrar lentamente sin fin. Y quieres volver atrás y cambiar las cosas pero no puedes, quieres aprovechar el tiempo ya perdido pero no hay manera. Quieres que un milagro suceda y te conceda el deseo pero sigue siendo deseo, no realidad. 

La vida te marca un lugar y un camino que a veces parece hecho para sufrir, para ver como tus sueños no se cumplen, como los años pesan más, como intentas alcanzar su mano pero no llegas, como se te escapa el último mechón de su cabello y desaparece en las sombras. Pero aun así, no te rindes.

Alzas la mirada y miras a un abismo profundo y oscuro que amenaza con tragarte y consumirte. Y una llamarada intensa en tus ojos surge intensamente, y gritas NO, no voy a rendirme, voy a seguir avanzando, voy a seguir luchando, voy a seguir sanando, voy a seguirla hasta el fin del mundo. Ya que tu mundo eres tu, pero no solo tu, también es "tu mundo" y no le puedes fallar. Eliges sufrir, eliges cargan con más, eliges resistir, y sigues estirando tu mano esperando que la coja y agarrarla fuerte para que no vuelva a caer.

- al Amanecer de mis días -



Matriz



Solo llegas del vientre de tu madre, solo has de morir, o no.

Todos estamos unidos a un nexo, un núcleo donde surge la energía que da vida al Universo, desde donde surgen haces de luz que llegan a cada uno de nosotros a cada una de nuestras almas como cordones umbilicales salidos de la misma matriz, que nos hacen estar unidos, sin saberlo, y que nos interconectan de tal manera que lo que le haces al prójimo te lo haces a ti mismo, lo que te haces a ti mismo se lo haces al otro. Por eso dicen que para poder amar hay que amarse a uno mismo.

A veces pasa que surge una necesidad de buscar al otro, a la compañera o al compañero, de buscar la amistad o el amor, de tener un hombro en el que llorar. Todos somos parte de lo mismo, todos somos uno. Al alejarnos, poco a poco, cada vez más del origen, de la luz que nos une, surge una sensación de nostalgia de lo que éramos todos antes de venir al mundo, de ser luz pura y vibrante. Vuelve la necesidad de querer sentirse parte de ese nexo, uniéndose en alma y energía a los demás, formando vínculos igual de fuertes que los haces primigenios, y unirse en sinergia creando algo superior, algo supra humano. Ya que si no, la soledad te acaba consumiendo como sombra devoradora de luz, apagando el haz que te une a los demás.

Si te sientes sola o solo, has de saber que no lo estás, que yo estaré contigo, que aunque creas que caigas no te dejaré caer, ya que estamos unidos y te sostendré. Amate y me amarás, y serás amado ya que yo me amaré, mi mano y tu mano están entrelazadas, nuestros yos están en comunión, fusionados somos más. 

No estás solo.

Una eternidad.



Amor mío,

Morí mientras escribía estas palabras en mi último viaje, en ese viaje sin rumbo buscando el camino que me llevara a tu sonrisa; buscando la luz que desprende tu alma en el cielo y en las estrellas, luz que me cura, luz que me acaricia cual manto de seda.

La Luna crecía y llena de ti me daba fuerzas para seguir, vivo y muerto, después menguaba, yo no temía, sabía que de nuevo volvería a crecer y volver a llenarme de ti, volver a sentirte, volver a abrazarte, volver a nadar juntos como los koi de nuestro estanque.

Una estrella brilla en el firmamento, bajo el manto de Ceres. Ahí me dirijo, muerto pero decidido, hacia el brillo de la estrella, la claridad de tus ojos, reflejo de nuestro sino. Sino cumplido, porque para renacer has de morir, y morí.

Morí para pasar las noches contigo.





No dejes de nadar.


No era la decisión correcta, no fue la decisión acertada. No era A, sino B, B, sino A. La acción equivocada, el beso perdido, el amor que no fue, la risa que fue tristeza, la lagrima que fue retenida.

Fue la decisión que te empujó a nadar por un túnel donde no llega la luz, quieres parar, dejar de ir  contracorriente, porque estás cansado, solo esperas la luz, al final.

La luz no llega y miras atrás viendo como la última luz que quedó se desvanece y solamente queda la fe, la fe de que llegarás a donde debes llegar y la decisión será correcta, no dejes de nadar.



Irrealidad

Soy un sueño, un sueño simulado, que forma parte en un ciclo que no tiene fin. 

Despierto, levanto, sigo dormido. La vida no empieza, misma rutina, misma pasión vestida de seda, no hay ilusión.

Trabajo, sudo, río, lloro. Se acaba el día bajo las sabanas, cierro los ojos y al fin despierto.

Dos versos

    El hoyo es profundo, no lo llena la tierra, no lo llena el agua, no lo llena la sal, no lo llenan las lagrimas de plata brotando de la oquedad, que tu mirada perdida dejó en mis ojos cristalinos. Plata de azufre, de alma que sufre, de alma vacía sin energía disruptiva. 

    Ojos sin alma. Como un beso sin labios como una abrazo sin brazos, un corazón sediento de lo que no puede dar, de lo que no puede liberarse, de los gemidos que rasgan la luz en medio de la oscuridad. Corazón sin alma. 

    La Luna te mira cual tesoro que no puede alcanzar, cual anciana ella que vive en soledad mirando por la ventana esperando una luz, luz de ese diamante enterrado en un hoyo y que no puede brillar, mientras la luna de plata envuelta está. Alma de luna, inalcanzable, insondable, afable, naciendo en la noche muriendo en el día sin poder verte brillar.



Sin titulo

A la mañana siguiente, volvieron otra vez esos pensamientos, esos pensamientos a la vez angustiosos como adictivos, tan paranoicos como afables, algo completamente irreal y esperado. Algo entre la vida y la muerte, en una espiral recurrente, algo tan impactante y excepcional. El viento sonaba por la ventana, sonaba como si te lanzaras por un precipicio en una vertical no más horizontal que una gota de lluvia, con una furia drástica.

Oxigen

Inspiras, llenas tus pulmones de aire limpio, al cabo de un rato expiras, expulsando el aire de tus pulmones, ya no tan limpio. No puedes aguantar el aire en tus pulmones ya que morirías, debes sacarlo y renovarlo. Renovarlo de forma constante ya que el sistema funciona así. Nuevos aires... Por los viejos. Tal vez, pienses que es injusto, que no debería ser asi, ¿por qué no poder vivir con la misma bocanada de aire? ¿Por qué después de inspirar esa fresca y revitalizante bocanada de aire debo expulsarla a pesar de todo el bien y bienestar que me ha hecho sentir?

Porque indiscutiblemente, si no lo haces, mueres. Y morir no es vivir por mucho que nos lo hagan creer así. Y yo me pregunto, ¿en verdad eso es tan malo? ¿Una segunda bocanada de aire no te produce el mismo bienestar? Después de estar durante un rato sin respirar, te aseguro que, si decides volver a hacerlo, no te vas a arrepentir en absoluto.

Después de dar mi primera bocanada, una fuerza en mi interior hizo que expulsará el aire. Yo intente aspirar ese aire que antes me había hecho sentir vivo, pero en vez de eso, inspire un aire diferente, diferente pero a la vez tan reconfortador como el anterior. Volvió a suceder, otra vez, el aire se me fue entre los labios, pero otro volvió a entrar, y no era el mismo sino aire nuevo. Si luchaba contra ello, solo era cuestión de segundos, mis fuerzas se debilitaban hasta que ese ser interior conseguía que repitiera una a una, una respiración tras otra.

Esperanza incrustada en tu mirada



Vuelve primavera...
Si hay algo digno de captar cada segundo de mi atención es tu mirada... Es algo inevitable, me pierde en una caída directa por un pozo sin fondo, mirar y ver. Algo capta mi atención, algo que conscientemente no percibo pero que siento, algo que veo detrás de ese iris esmeralda y esa pupila dilatada, ¿una luz? ¿Un destello hipnótico? Consigue dejarme anonadado como si flotara en el Mar Muerto, flotando por el exceso de salinidad... Quizás es mi desconexión, mi punto de fuera de cobertura, o quizás es un enlace, un enlace que lleva a mi alma a fusionarse con la tuya. Mi adicción, mirarte a los ojos, con la mirada fija, perderme durante una eternidad. Mi perdición..., tus ojos.

Aire, elemento de la vida.


Siempre me ha gustado conocer gente nueva, me aportan nuevos aires. Me hacen sentir como cuando estoy en una habitación largo tiempo cerrada y decido abrir la ventana... Una brisa, ligera o fuerte, fresca aunque no siempre, una brisa que roza mi piel y llena mis pulmones. Que viene acompañada de rayos de Sol, gotas de agua de lluvia, hojas secas de los árboles cercanos o lejanos, o de un cristalino copo de nieve.

Abro la ventana y me asomo, asomo mi cara, y espero a sentir con lo que me espera tras ella. Como esa brisa me trae olores, infinidad de olores y aromas. Me llega el aroma del pan recién hecho, el aroma de las flores, rosas, margaritas, jazmines, de la tierra y la humedad. Pruebo el aire, lo huelo y saboreo, abro mi boca y dejo recorrer la brisa hasta mi garganta. Colores, multitud de colores, reflejados hasta mis pupilas, azul, precioso azul celeste o cián, verde en todas sus tonalidades, marrones como mis ojos, rojos, rosas, blancos y amarillos. Veo y observo, un paisaje que me obliga y yo obedezco a no pensar en nada, a que vacié la mente y asimile en mi cabeza cada milímetro de lo que captan mis ojos, ríos fluir, verdes praderas con sus montes coloridos de verde y color de flores, con sus árboles, robles, sauces, pinos y chopos. Campos rubios surcados, que su uniformidad es removida por la misma brisa. El cielo azul... Cierro los ojos, el tacto y el sonido me cautivan, la brisa me susurra al oído, levemente o fuerte, un susurro que junto a su caricia me hace olvidar los problemas y a disfrutar de ese momento de ese instante. Escucho, el agua, el agua que cae por la cascada, el agua que fluye y supera sus obstáculos, que no le importa si su camino esta a una diferencia de altura de 30, 40 o 60 metros, sino que avanza y progresa, formando ríos que desde su nacimiento hasta su final, crecen tanto en gloria como en estatura... escucho el agua, si, cae del cielo, la escucho y la siento, un replique de gotas chocando contra una campana de cristal y un torrente pasando de mi frente a mi barbilla no sin antes probarla con mi lengua. A veces siento frío, otras calor gracias a los rayos de Sol. Pero la sensación que siento, siempre es la misma, quiero saltar, mi precaución me previene, y solamente lo hago cuando estoy a una altura adecuada, pero siempre lo siento, siento ganas de traspasar esa ventana de salir de la habitación.

No temo la habitación, simplemente me he cansado de ella, de tenerla como punto de referencia, volviendo cada noche, noche tras noche a ella, como si estuviera encadenado a ella. No todo es malo, a veces me resulta útil, pues me da calor y cobijo, y un lugar donde enterrar los malos pensamientos, pero muchos vuelven. Cambiar de aires lo llamo, algo que debo hacer cada cierto tiempo. Por eso me gusta conocer a gente nueva. Salto por la ventana y busco a personas desconocidas. Primero les observo como el paisaje de mi ventana, luego les selecciono como si de diamantes se tratarán, y finalmente les pongo a prueba, les exprimo cada habilidad, cada virtud, consiguiendo que cada momento sea único, que disfrutemos tanto ellas como yo, quiero ver que maravillas pueden hacer y que pueden aportar a mi vida, sonrisas, abrazos, emociones, placer. Quiero que sean cada día su mejor versión y que evolucionen, y yo pueda obtener la satisfacción de sentirme bien conmigo mismo y autorealizado, porque si mi ser querido es feliz, yo también. Pero a veces esos días se ponen grises y feos, y con ellos las personas, que sin conocerlas como a uno mismo, ya que eso es muy complicado, sacan sus defectos y su negatividad, ya que son humanos. No quieren compartir nada conmigo, ni sus logros, ni sus emociones, ni sus sonrisas, ni la sensación de que tienen vida. Y yo me siento solo. Otras veces me muestran su verdadera esencia, "mala gente", me decepcionan, brevemente, en un corto tiempo salen de mis círculos.

Pero llega un día en que la rueda girando vuelve a la posición inicial, vuelvo a la habitación, y frecuentemente no solo, llevo conmigo a las nuevas personas, que, o bien las dejo debajo de la cama donde guardo los recuerdos, o las permito ser mis compañeras de habitación durante un tiempo en el cual recibirán de mi todo lo que yo he recibido de esas personas multiplicado por 10, siempre, hasta que salte otra vez por la ventana, en ese momento las acompaño por la puerta de la habitación, si, la puerta, por la cual pueden acceder a otras salas que forman el palacio de lo que es mi vida, y formen parte de la gente que no solo será un recuerdo, sino de la gente que siempre estarán si les necesito y a las cuales yo estaré a su servicio. A los cuales nunca olvidaré y siempre visitaré de vez en cuando, porque, siendo sincero, por la puerta paso mejor. Cerraré la ventana y volveré una y otra vez, recorreré mi palacio siempre.




Gracias

No se acaba el mundo

No se acaba el mundo... me explico:

No se acaba el mundo si en tu camino te encuentras un gran obstáculo, no se acaba el mundo si no consigues ser el primero en llegar a la meta, no se acaba el mundo si no funciona la relación con tu chico/a, no se acaba el mundo si te despiden del trabajo, no se acaba el mundo si suspendes un examen, no se acaba el mundo si tu empresa ha quebrado, no se acaba el mundo si algo no sale como esperábamos, no se acaba el mundo si te quedas en silla de ruedas o ciego, no se acaba el mundo si la rotación de la Tierra se detiene... bueno ahí sí se acaba el mundo. No se acaba el mundo si cualquier cosa que sucede o ha sucedido en tu vida no ha acabado con tu querías que acabase, bien, en vez de mal.

Porque... el mundo te pase lo que te pase, hagas lo que hagas no se acaba, sigue, día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año. No se va a acabar, y sobre todo no va a esperar a que vuelvas a intentarlo, a que te levantes y sigas tu camino, a que retomes el control de tu vida y vuelvas a hacer que las cosas vayan bien.

El mundo no va a esperarte, por lo que, digo yo, ¡qué haces lamentándote, perdiendo los días sin ganas de seguir adelante, llorando y sufriendo como tontas/os por personas que no te merecen, tirando la toalla y abandonando tus sueños que tanto te han hecho sufrir, conformándote en ser el último en cada carrera, haciendo el vago, soñando despierto el cómo desearías que fuese tu vida, o peor aún, simulando virtualmente tu vida soñada; dando media vuelta en tu camino ya que no te crees capaz de dar un paso más!

En vez de, sortear ese obstáculo superándolo o siguiendo un camino diferente, esforzarte más y seguir entrenando duramente para conseguir ser el primero, conocer a otras miles de personas que realmente puedan hacerte feliz o dar una oportunidad a las personas que han permanecido siempre a tu lado, estudiar un poco más para conseguir aprobar a la siguiente oportunidad, intentar mejorarte y formarte día a día para conseguir llegar a ser ese prototipo de persona que deseas o conseguir aumentar tu estatus laboral, aprender a adaptarte a tu nueva vida impuesta superando poco a poco todas las dificultades, reconstruir tu empresa aprendiendo de los errores cometidos, pasar página...

La vida es muy corta y si quitamos el tiempo que dormimos, mucho más corta todavía, por eso yo doy un consejo: piensa cómo es tu vida y cuánto estas desperdiciando de esa vida, una vez hecho esto, piensa que tienes que cambiar y cambialo. Haz una lista de tus errores, y no vuelvas a cometerlos o busca soluciones para esos errores si las tienen.

Concluyo, la vida la vives tu, y será como tu la quieras vivir, puede que a veces te cueste dar un paso más en el camino, que tengas obstáculos, que tengas ganas de desistir, que otros te pongan limitaciones, pero si no te rindes, maximizando las cosas buenas que tienen esos momentos y minimizando las cosas que dificultan el seguir, siempre tendrás razones para avanzar y progresar, y será más difícil que caigas. Porque si te dejas caer, todo y repito todo, ira a peor, tu salud tanto mental como física, el total de tus relaciones (la gente de tu alrededor se acabará cansando de tu actitud), tu reputación, tu patrimonio, tu legado al mundo...

No pierdas el tiempo, "el tiempo es oro" (buen dicho), y sobre todo y más importante... Disfruta de cada momento y exprime esa experiencia al máximo.



Rasgar las nubes

Nunca habéis estado cerca de una ventana, un precipicio o subido a una escalera y habéis tenido ganas de saltar...
Tranquilos, no penséis mal, me refiero a...
Volar...
Es la mayor fascinación que ha tenido el hombre desde eras remotas, surcar el cielo, sentir el aire en la cara mientras recorres el mundo a una velocidad de vértigo y te alzas hasta contemplar la esfera azul que es nuestro planeta, coger un pedazito de nube, echarle sirope de fresa y pegarle un bocado, cruzar mares y montañas y ver lugares recónditos de nuestro planeta. Sentirse libre...
Quien podría ser dragón y con un rugido alzar el vuelo batiendo las enormes alas, gobernando ese insólito reino que son los cielos.
Quien tuviera alas para poder visitar el divino reino perdido de los cielos, donde los ángeles habitan y la vida es perfecta; (esperemos que pronto no).
Retar al Sol como Icaro, pero evitando su trágico final, y volar hasta la más alta nube para calentarte en su inmenso abrazo de luz y fuego.
Volar por amor, "por ti volare, por cielos y mares hasta tu amor"; la escena de Superman donde Clark coge a Lois, y en un beso alzan el vuelo hacia un destino inconcluso.
Ojalá tuviera alas para perderme en un mundo desconocido lejos de esta negra vida, y volar con la esperanza segura de encontrar mi lugar...

Nunca esta de más saltar al vacio....

Los relatos continuan.

El atardecer de los días

Llega  un nuevo atardecer, en donde las flores se marchitan, las hojas se caen y un manto helado empieza a cubrir esta tierra. Un atardecer que presagia tristeza, nostalgia y melancolía, que nubla los corazones de los que seguimos aquí. Que nos avisa que la noche va a llegar, que un velo fantasmagórico nos amenazará en días futuros y que la Luna se verá reflejada en frío y hielo.
Llega el atardecer y con él tiempos de penumbra, en donde una pequeña hoguera no bastará para calentar nuestros corazones. Pero nuestro sentido nos dice que lo que acaba siempre vuelve a empezar. Que de la muerte llega la vida, que del dolor llega la alegría, que de la noche llega el día.
Y aunque la noche sea larga no apagará la chispa de la esperanza de un nuevo amanecer. Ven atardecer, ven, que aquí te esperaré mirando al horizonte, de la mano de la llama que calienta mi espíritu, en pos de un nuevo día.

Tus Ojos...

Con solo mirar eres capaz de provocar tempestades
y hacer naufragar mi espíritu en un mar teñido de rojo
sangre.

Con solo mirar eres capaz de iluminar ese infinito abismo
donde yazco perdido y salvar la última chispa de mi 
esencia que está a punto de consumirse.

Esos preciosos ojos, hermosas estrellas que guían mi espíritu
hacia un camino aún por descubrir; las puertas del alma, que 
anhelo cruzar desde lo más profundo de mi corazón; ciclones
cuya fuerza han quebrado los barrotes que oprimían cada 
partícula de mi ser.

No hay necesidad de hablar para expresar un sentimiento, tan 
solo es necesario mirar. Y mirarte, mirar esos ojos, hace que
sienta en cada fibra de mi ser ese sentimiento, ese sentimiento 
a la vez tan hermoso y peligroso, tan excitante y apasionado 
por el cual mi vida empieza a tener sentido.

Anhelo

Estar al borde del precipicio, estar en mitad del océano sin ninguna esperanza, estar atrapado en una celda sin barrotes, estar cayendo por un abismo sin fin... Atrapado en un armazón de carne y hueso que te ahoga lentamente; algo que te aprisiona en lo más profundo de tu ser, encerrando tu verdadera esencia. Anhelando la libertad que nadie te puede conceder, solo, esperando el final de esta angustia que te carcome. Un sentimiento de nostalgia te recorre por dentro, de nostalgia hacia algo lejano, inhumano y poderoso. Mientras que esta humanidad te absorbe lenta pero inexorablemente hacia un destino que no has elegido...En espera de que alguien te de la mano y te saque de ese turbio torbellino, cuya única esperanza es miirar al horizonte y esperar ver un nuevo amanecer en esta noche infinita... Esperando la libertad...